Exigen justicia por el doble homicidio de estudiantes de la UAEM en Cuernavaca
Entre la indignación y el dolor, Rogelio Arce Morales, padre de Christian Shamed —uno de los dos estudiantes de 17 años asesinados el pasado sábado en la colonia Chulavista en Cuernavaca, Morelos—, exigió a las autoridades justicia y el esclarecimiento del doble homicidio para evitar que quede en la impunidad.
Durante un homenaje rendido en las instalaciones de la Preparatoria 2 de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM), el padre del menor criticó la efectividad de la seguridad pública y reprochó que los tres niveles de gobierno han fallado en su responsabilidad de proteger a la ciudadanía. Asimismo, pidió no criminalizar a los jóvenes por el uso de motocicletas ni vincularlos erróneamente con actividades ilícitas, señalando que las víctimas únicamente convivían en la vía pública al momento de ser atacadas a balazos.

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Por la tarde, la indignación se extendió a la Facultad de Medicina e integrantes de la Resistencia Estudiantil de la UAEM, quienes marcharon y se pronunciaron para demandar garantías de seguridad en los entornos académicos y urbanos. Los restos de ambos menores fueron sepultados en el panteón La Leona, al poniente del centro de Cuernavaca.
Ante la presión social, el alcalde de Cuernavaca, José Luis Urióstegui, reconoció públicamente que la estrategia de seguridad municipal «no ha funcionado del todo». Informó que en un lapso de dos semanas evaluará los resultados del reforzamiento policial y, de no registrarse mejoras, realizará cambios en los mandos de la Secretaría de Protección y Auxilio Ciudadano.
Denuncian redes de trata y narcomenudeo en campus universitario
A la crisis por el asesinato de los estudiantes se sumaron las denuncias de la colectiva Comandanta Ramona, cuyos integrantes señalaron que en el campus Chamilpa de la UAEM presuntamente operan redes de trata de personas y narcomenudeo.
De acuerdo con el colectivo, al inicio del ciclo escolar alumnos y taxistas repartieron tarjetas a estudiantes de nuevo ingreso para ofrecerles supuestos empleos como acompañantes. Las activistas calificaron como insuficientes las acciones tomadas por la rectoría —como la colocación de luminarias o controles de acceso— y exigieron a las autoridades estatales y universitarias investigar a fondo los señalamientos para deslindar responsabilidades.