Jueves, 22 de Octubre del 2020

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Misterios: La dama de Negro

La historia de la Dama de Negro comienza una tarde del mes de marzo en El Barrio de Santa María en Tlaquepaque.

Sentados al pie de una vieja cruz, un grupo de señores platicaba alegremente, el tema por la época hacía referencia a las familias que habían emprendido el famoso viaje de peregrinación a Talpa.

De forma repentina vieron aparecer una hermosa mujer, vestida con un largo y entallado vestido negro, mismo que acompañaba con un sombrero alón. Tenía un toque distinguido y siniestro a la vez. Los encajes de su vestido y su bolso se meneaban al compás de su cadencioso paso.

Poco a poco se fue acercando al lugar donde ellos se encontraban, su cara era pálida y denotaba sus grandes ojos así como una franca sonrisa. De pronto, una corriente de frío viento, hizo que la mujer desapareciera entre los sembradíos de la zona.

Fueron a buscarla entre los altos sembradíos, las ramas de mezquite y la hierba seca, pero ella, ya no estaba.

Los hombres estaba sorprendidos y fuera de sí, por lo que había pasado. Unos comentaban que era una mujer que había sido excomulgada por ser infiel, otros decían que era un espanto, algunos más que era el espíritu errante de Judas por ser época de cuaresma. Entre todos ellos solo uno se atrevió a decir que lo que habían visto era la imagen de la muerte, pero todos se rieron de él.

Poco tiempo antes de este hecho, tres camiones con peregrinos llenos de fe y esperanza habían partido a Talpa a visitar a la virgen,

Los hombres que no fueron a Talpa se quedaron en el barrio bebiendo en El Parían hasta perder la razón, tanto que ni siquiera se daban cuenta de lo que acontecía en realidad.

Luego de su borrachera y de recuperarse de una insoportable cruda, se dieron cuenta de una terrible noticia, dos de los tres camiones que habían ido a Talpa habían regresado, uno no…se había accidentado en el camino y todos sus conocidos habían muerto.

Los cuerpos fueron llevados a la Parroquia de San Pedro para una misa de cuerpo presente; durante la ceremonia volvió a aparecer la elegante dama vestida de negro que días antes los caballeros habían visto en Santa María.

Luego de la misa el cortejo fúnebre partió al panteón. La dama de negro acompaño a la multitud, siempre se mostró callada y sin llorar, luego de dar santa sepultura a los cuerpos, la misteriosa mujer desapareció.

Regresaron todos a Santa María y entre la pláticas se tocaba el tema de la extraña dama, recordaron al hombre aquel del que se rieron cuando dijo que ella era la muerte y grande fue su sorpresa cuando se dieron cuenta de que a la misma hora que el camión de peregrinos se accidentaba en la carretera, la mujer de negro se hizo presente en el barrio.

Luego de varias décadas de este suceso, aún existen personas muy longevas que recuerdan este hecho con “la piel chinita”, pues aseguran que esto no solo es una leyenda, sino la realidad.

AMH